FOTONATURALEZA EXTREMEÑA: Fauna. Flora. Paisaje. Arquitectura popular. Costumbres. Juan Carlos Delgado Expósito
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sábado, 30 de abril de 2016
domingo, 17 de enero de 2016
LA MINA DE SANTA JUSTA. Río Ardila. Jerez de los Caballeros.
Vista del embalse de Valuengo, desde lo alto de la mina de Santa Justa, con las casas del poblado minero en primer plano.
Detalle de un tramo de la zona de corte de la mina.
Torre del horno de tostación del mineral.
Vista del embalse desde el interior del horno.
Interior del horno fabricado con ladrillos refractarios.
Muelle de carga. Se aprecia la linea que queda cubierta por las aguas, cuando el embalse se encuentra al cien por cien de capacidad. Ahora esta al sesenta por ciento. Enero 2016.
Vista del muelle de carga, torre del horno y otros restos anteriores a la mina y al embalse.
Restos de uno de los pilares de sujeción del cable del tranvía aéreo de trasporte de mineral.
La margen derecha del embalse de Valuengo, se encuentra poblada de eucaliptos, estas
plantaciones de árboles alóctonos tuvieron lugar después de construido el
embalse en el año 1959 del pasado siglo. Una vez pasado este bosque foráneo,
llegamos a una zona más abierta poblada de retamas. Miramos hacia el noreste y
allí se vislumbran diferentes construcciones, algunas aun en pie y otras en
ruinas, comidas por la vegetación: acebuches, retamas, zarzas, chaparras y una
mezcolanza de plantas mediterráneas que se van adueñando de un terreno que el
progreso les arrebato hace ahora algo más de un siglo. Estamos en el corazón de
las antiguas minas de Santa Justa; aquí el taller y fragua, las oficinas o las
letrinas donde los obreros hacían sus necesidades más perentorias son testigos
mudos del paso del tiempo. No faltaban en este complejo minero, las escuelas
que aún se mantienen en pie y que ahora sirven como casa de campo para mantener
ganado vacuno y ovino principalmente; las casas de los trabajadores y la
cantina también siguen ahí.
La mina era a cielo
abierto y aun se ven esas cicatrices en la tierra de donde se extraía el mineral
de hierro. El horno para tostar las menas emborrascadas de piritas, se
construyó en el año 1908 por la compañía The Ardila Iron Ore Co. Esta sociedad
de explotación minera era propiedad de Joseph Massenaz, de Wiesbaden y de
Carlos Doetsch de Huelva. Estos formaron esta compañía minera en Londres, junto
al Dr. Otto Massenez, R. Brunk y otros accionistas con un capital de 120.000
libras esterlinas en acciones de 5 libras. La dirección de la mina corría a
cargo de Federico Staaden. Estos también explotaban la mina de San Guillermo a
unos dos kilómetros de esta, o la Mina de la Bilbaína entre otras. El horno de
tostación de mineral del que se hace mención más arriba, dejó de funcionar seis
años más tarde, en 1914, cuando la veta
del mineral se empobreció y dejo de ser rentable.
El mineral que salía de aquí (Piritas y Magnetita) era
trasportado mediante un tranvía aéreo hasta la mina de San Guillermo y desde
allí hasta la estación del ferrocarril de Fregenal de la Sierra. Este cable de
unos 16 kilómetros de longitud fue construido por la casa Pohlin de Colonia
(Alemania). Y aun se pueden observar restos de los pilares de sujeción de estos
cables aéreos, tanto en las cercanías del embalse como en algunos puntos de
Fregenal de la Sierra. En aquellos tiempos estas infraestructuras debieron de
ser algo muy llamativo para la población.
Y aquí estoy yo ahora en este mes de enero del 2016, 108 años
después de todo lo acontecido en esta mina, viendo como la bajada del embalse
me deja acercarme al pie del muelle de carga y a los restos de la base del
tranvía aéreo que tantas toneladas de material sacó de estas tierras. El
embalse se encuentra ahora mismo al 60% de su capacidad, en la misma fecha del
año pasado de 2015 estaba al 100%, Así que la retirada de las aguas deja ver los
restos de las infraestructuras mineras y los de otras construcciones
posiblemente anteriores, cuando los hombres y mujeres vivían a la orilla del
río Ardila.
Detalle de un tramo de la zona de corte de la mina.
Torre del horno de tostación del mineral.
Vista del embalse desde el interior del horno.
Interior del horno fabricado con ladrillos refractarios.
Muelle de carga. Se aprecia la linea que queda cubierta por las aguas, cuando el embalse se encuentra al cien por cien de capacidad. Ahora esta al sesenta por ciento. Enero 2016.
Vista del muelle de carga, torre del horno y otros restos anteriores a la mina y al embalse.
Restos de uno de los pilares de sujeción del cable del tranvía aéreo de trasporte de mineral.
sábado, 19 de diciembre de 2015
ENTRE ALMECES Y MOLINOS.
Río Ardila.
Almez (Celtis australis)
Interior de un molino, piedras de moler.
Molino en la margen derecha del río Ardila.
La mañana se presenta gris y algo fría, pero todo indica que
hoy tampoco lloverá, diciembre está siendo muy anormal desde el punto de vista
meteorológico. Me encamino por el tramo medio del río Ardila; una garza real
levanta el vuelo desde un recodo del río, un martín pescador pasa veloz como
una bala azul turquesa a ras de agua emitiendo su piido de costumbre. El camino
por donde voy desaparece y continúo por una senda dejada por las vacas y
ovejas. Me flanquean a un lado y otro; chopos, adelfas, zarzas, algún fresno y
eucaliptos. También aparece el almez, dos ejemplares centenarios flanquean como
dos torres la desembocadura del arroyo de Benferre tributario del Ardila por su
margen derecha. Estos almeces u hojaranzos como también los llaman por aquí,
debieron de ser plantados hace al menos doscientos años, quizás más. Ahora
están ya desprovistos de hojas, mostrando su esqueleto de ramas de corteza lisa
y centenarios troncos heridos por el paso del tiempo y la mano del hombre. Las
aves gustan de sus semillas, las almecinas, y son estas las que se están
encargando de repoblar de almeces este tramo del río. La madera de almez, la utilizaban para
fabricar herramientas de labor y aperos para los bueyes, al menos eso me cuenta
Román, un paisano que va con su burra y otro amigo y que vive en las huertas
del río desde siempre.
Le pregunto por los molinos harineros de la orilla derecha
del río y me dice que en uno de ellos se crio parte de su familia, las piedras
de moler las trajeron de Madrid hasta Encinasola y desde allí al río en carreta
tirada por bueyes, él era un crio de ocho o nueve años, pero lo recuerda muy
bien, como el primer día, porque curiosamente una vaca que acompañaba a la
carreta, parió un becerro en el camino y lo traían encima del carro con las
piedras de moler, y claro, aquello no se le olvidó nunca.
Otro interlocutor me dice que ellos están allí, en esas tierras,
desde tiempos inmemoriales, ya sus tatarabuelos andaban por allí cuando la
guerra de la independencia en el siglo XIX, cuando quisieron poner en el trono
de España a José Bonaparte, hermano de Napoleón.
Hablo con ellos de todo un poco, y así va uno aprendiendo de este
río desconocido pero tan interesante, que encierra historias aun por contar.
Almez (Celtis australis)
Interior de un molino, piedras de moler.
Molino en la margen derecha del río Ardila.
sábado, 18 de julio de 2015
SE DETECTA EL PICUDO ROJO EN FREGENAL DE LA SIERRA. EXTREMADURA
Picudo rojo detectado en Fregenal de la Sierra. Badajoz. J.C Delgado
En la mañana del diez de julio se detectaba un adulto de
picudo rojo ( Rhynchophorus ferrugineus ), en la Calle San Basilio con la
confluencia de la Barriada de Santa Ana, en Fregenal de la Sierra. Este
coleóptero se ha convertido en una plaga para las palmeras en algunas zonas del
país. Se detectó por primera vez en Almuñécar, Granada, en el año 1994. En
Extremadura llegó en 2014 a Madrigal de la Vera, Cáceres. Posteriormente se ha detectado
en Monesterio y Badajoz capital. Y ahora este mes de julio de 2015 ya está en
Fregenal de la Sierra, aunque en la primavera de 2014 parece existir un caso de
un escarabajo detectado en una casa particular en la zona de La Fontanilla.
Este escarabajo es de procedencia tropical concretamente del
Sudeste asiático y Oceanía, se cree que pudo llegar a la península ibérica en
algún cargamento de palmeras sin ningún certificado sanitario.
Este escarabajo se instala en las palmeras donde las hembra
llegan a poner entre 300 y 400 huevos, una vez eclosionadas las larvas, se
alimentarán del interior de la palmera hasta debilitarla y acabar con ella, una
vez hecho esto se desplazarán a otras palmeras para continuar su ciclo
biológico destructor. Estos escarabajos detectan las palmeras porque estas
plantas emiten unas sustancias olorosas llamadas kairomonas.
El tratamiento de una palmera afectada suele ser complicado,
los síntomas suelen ser hojas decaídas, debilitamiento, exudaciones, y
normalmente cuando aparecen estos indicios ya es demasiado tarde, por eso una vez
encontrado el escarabajo, como en este caso que tratamos aquí, sería
conveniente un tratamiento preventivo de nuestras palmeras. También es
recomendable observar las palmeras cada 20 ó 30 días, para detectar posibles
síntomas o la aparición del escarabajo en la palmera o alrededores.
Ahora debemos estar alerta ante esta amenaza de las palmeras
en Fregenal de la Sierra; son muy valiosas las palmeras de la plaza de la
Constitución y las del Jardín de La Palma. Siempre que se detecte a este
escarabajo, muy fácil de distinguir por su color rojizo, es conveniente
comunicarlo en el Ayuntamiento de nuestra localidad.
domingo, 7 de junio de 2015
jueves, 7 de mayo de 2015
sábado, 25 de abril de 2015
LA JARA PRINGOSA (Cistus ladanifer). Fregenal de la Sierra. Extremadura.
Flores de Cistus ladanifer variedad maculatus.
La jara pringosa es un arbusto abundante en el suroeste de la provincia de Badajoz, que puede llegar a medir más de dos metros de altura. Sus hojas, especialmente las más jóvenes, están impregnadas de una sustancia pegajosa, de ahí su nombre vulgar, esta sustancia se conoce con el nombre de ládano, su nombre latino ladanifer, es un epíteto latino que quiere decir "con ládano". El ládano tienes propiedades medicinales y otros usos comerciales. No es recomendable el uso de la resina de esta jara, por ser bastante tóxica.
Antiguamente cuando había que recolectar la resina de la jara, se hacía pasar un rebaño de cabras por los densos jarales, para que la pelambre y las barbas de estos animales se impregnaran con esta sustancia, posteriormente se le peinaban los pelos y así se obtenía la resina.
Las flores, como se puede apreciar en estas fotografías, pueden ser de dos variedades, las que presentan los pétalos totalmente blancos y las que tienen las manchas púrpuras en la base del pétalo. Se puede dar esta circunstancia en un mismo pie de planta.
Flores de Cistus ladanifer
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