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viernes, 1 de julio de 2016

EL ZUMAQUE Y LAS TENERÍAS EN JEREZ DE LOS CABALLEROS. SIGLO XVIII



Jerez de los Caballeros y en primer término plantas de zumaque.


Aún hoy si entramos a Jerez de los Caballeros por la N-435, en la margen derecha podemos observar cómo crece de manera totalmente asilvestrada la planta del zumaque (Rhus coriaria), la palabra zumaque procede de la voz árabe summaq. Su nombre especifico coriaria deriva del latín corium que viene a significar cuero, piel, ya que su uso más antiguo ha sido como curtiente de pieles. El zumaque fue introducido por los árabes en la península ibérica. Los taninos contenidos en esta planta arbusto, hacían posible el curtido de las pieles, dándole  esa flexibilidad y resistencia al cuero. También se utilizaba para teñir.
En el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura del año 1791, se puede leer que en Jerez de los Caballeros:

Las cosechas son trigo, centeno, cevada… y zumaque.

No podemos olvidarnos de las cosechas de zumaque que se recolectaban en el Valle de Matamoros y en el Valle de Santa Ana. Además de otras poblaciones como Feria, La Parra o La Morera por mencionar algunas.
En el trabajo de Beatriz Gordillo Moreno e Ismael Montero Fernández sobre Perspectiva de Jerez de los Caballeros en 1753 a través del Catastro del Marqués de la Ensenada se lee lo siguiente:

“El terreno se compone de viñas, olivares y algunos zumacales.
8 fanegas de zumacal y se pagaba 3 reales la fanega de zumaque.”

Había en la localidad seis maestros curtidores que cobraban seis reales por día.
En este trabajo se mencionan al menos seis tenerías:
Una en la Calle Nueva, cuyo propietario era un tal José López. Otra en la calle Pieles, cuyos propietarios eran Manuel Domínguez del Caño y D. Francisco Ramirez. Otra tenería en la calle Higuerita cuya propietaria era una menor llamada María Antonia Zambrano y cuyo tutor se llamaba Pedro Conde. Otra más en la calle de las Pieles de la que era propietario D. Juan Domínguez (Presbítero) también estaba situada ésta en la calle de las Pieles y por ultimo otra tenería en Fuente Nueva propiedad de Pedro Fernández Peña.
Aquí se menciona dos veces la calle de las Pieles, será la calle Piteles?.
En el Libro de Jerez de los Caballeros de Matías Ramón Martínez y Martínez publicado en Sevilla en 1892, podemos ver datos referidos al año 1728, que dice así:

“ no ai en esta ciudad fábrica alguna más que de una corta porción de corambre, así de Bacuno como de cabrío y lanar…” 

El corambre es el conjunto de pieles de diferentes animales.

Cuando escribe Ramón Martínez sobre sanidad pública vemos algo muy interesante:

“Había dentro del poblado tenerías, que ayudaban a la infección, pues ninguna medida sanitaria se dictaba contra los abusos de los curtidores”.

Tenemos que recordar que las tenerías producían muchos desechos, como pelos, trozos de carne, o grasa, así que podemos imaginar el insoportable hedor en aquellos momentos en esas zona de Jerez. Todo esto a pesar que el día primero de cada año, señala Ramón Martínez, se elegía dos veedores de curtiduría. Que supuestamente deberían de controlar las tenerías, pero que por alguna razón no deberían de hacer muy bien su trabajo, según las críticas del momento.
Y por último cuando Martínez escribe sobre el término de la ciudad, escribe lo siguiente:

“ arroyo el de las Tenerías que nace dentro de la población, en el barrio de los Mártires, recoge aguas sobrantes de las fuentes de los caballos, Higuerita y Nueva y después de regar las muchas huertas que hay en la extensa Vega de Santa Lucía y San Lázaro, tuerce hacia el sur y desagua  en Ardila”.

Y aquí comprobamos que como ya recogía el Marqués de la Ensenada, anteriormente efectivamente las tenerías están ubicadas en las calles más o menos cercanas del arroyo de las Tenerías donde desembocaban todas esas aguas que llevarían las inmundicias sobrantes del curtido de las pieles.




Zumaque asilvestrado

                                       Inflorescencia de zumaque
 
              Arroyo de las Tenerías, al fondo Jerez de los caballeros

domingo, 8 de mayo de 2016

LUCES Y COLORES DE PRIMAVERA. EXTREMADURA.


Dehesa en Fregenal de la Sierra. Extremadura


Río Ardila. Fregenal de la Sierra. Extremadura


Fregenal de la Sierra.


Fregenal de la Sierra.

domingo, 17 de enero de 2016

LA MINA DE SANTA JUSTA. Río Ardila. Jerez de los Caballeros.

 Vista del embalse de Valuengo, desde lo alto de la mina de Santa Justa, con las casas del poblado minero en primer plano.



La margen derecha del embalse de Valuengo, se encuentra poblada de eucaliptos, estas plantaciones de árboles alóctonos tuvieron lugar después de construido el embalse en el año 1959 del pasado siglo. Una vez pasado este bosque foráneo, llegamos a una zona más abierta poblada de retamas. Miramos hacia el noreste y allí se vislumbran diferentes construcciones, algunas aun en pie y otras en ruinas, comidas por la vegetación: acebuches, retamas, zarzas, chaparras y una mezcolanza de plantas mediterráneas que se van adueñando de un terreno que el progreso les arrebato hace ahora algo más de un siglo. Estamos en el corazón de las antiguas minas de Santa Justa; aquí el taller y fragua, las oficinas o las letrinas donde los obreros hacían sus necesidades más perentorias son testigos mudos del paso del tiempo. No faltaban en este complejo minero, las escuelas que aún se mantienen en pie y que ahora sirven como casa de campo para mantener ganado vacuno y ovino principalmente; las casas de los trabajadores y la cantina también siguen ahí.
 La mina era a cielo abierto y aun se ven esas cicatrices en la tierra de donde se extraía el mineral de hierro. El horno para tostar las menas emborrascadas de piritas, se construyó en el año 1908 por la compañía The Ardila Iron Ore Co. Esta sociedad de explotación minera era propiedad de Joseph Massenaz, de Wiesbaden y de Carlos Doetsch de Huelva. Estos formaron esta compañía minera en Londres, junto al Dr. Otto Massenez, R. Brunk y otros accionistas con un capital de 120.000 libras esterlinas en acciones de 5 libras. La dirección de la mina corría a cargo de Federico Staaden. Estos también explotaban la mina de San Guillermo a unos dos kilómetros de esta, o la Mina de la Bilbaína entre otras. El horno de tostación de mineral del que se hace mención más arriba, dejó de funcionar seis años más tarde, en  1914, cuando la veta del mineral se empobreció y dejo de ser rentable.
El mineral que salía de aquí (Piritas y Magnetita) era trasportado mediante un tranvía aéreo hasta la mina de San Guillermo y desde allí hasta la estación del ferrocarril de Fregenal de la Sierra. Este cable de unos 16 kilómetros de longitud fue construido por la casa Pohlin de Colonia (Alemania). Y aun se pueden observar restos de los pilares de sujeción de estos cables aéreos, tanto en las cercanías del embalse como en algunos puntos de Fregenal de la Sierra. En aquellos tiempos estas infraestructuras debieron de ser algo muy llamativo para la población.
Y aquí estoy yo ahora en este mes de enero del 2016, 108 años después de todo lo acontecido en esta mina, viendo como la bajada del embalse me deja acercarme al pie del muelle de carga y a los restos de la base del tranvía aéreo que tantas toneladas de material sacó de estas tierras. El embalse se encuentra ahora mismo al 60% de su capacidad, en la misma fecha del año pasado de 2015 estaba al 100%, Así que la retirada de las aguas deja ver los restos de las infraestructuras mineras y los de otras construcciones posiblemente anteriores, cuando los hombres y mujeres vivían a la orilla del río Ardila.




 Detalle de un tramo de la zona de corte de la mina.

 Torre del horno de tostación del mineral.

 Vista del embalse desde el interior del horno.

 Interior del horno fabricado con ladrillos refractarios.

 Muelle de carga. Se aprecia la linea que queda cubierta por las aguas, cuando el embalse se encuentra al cien por cien de capacidad. Ahora esta al sesenta por ciento. Enero 2016.

 Vista del muelle de carga, torre del horno y otros restos anteriores a la mina y al embalse.

Restos de uno de los pilares de sujeción del cable del tranvía aéreo de trasporte de mineral.

sábado, 19 de diciembre de 2015

ENTRE ALMECES Y MOLINOS.

    Río Ardila.

 La mañana se presenta gris y algo fría, pero todo indica que hoy tampoco lloverá, diciembre está siendo muy anormal desde el punto de vista meteorológico. Me encamino por el tramo medio del río Ardila; una garza real levanta el vuelo desde un recodo del río, un martín pescador pasa veloz como una bala azul turquesa a ras de agua emitiendo su piido de costumbre. El camino por donde voy desaparece y continúo por una senda dejada por las vacas y ovejas. Me flanquean a un lado y otro; chopos, adelfas, zarzas, algún fresno y eucaliptos. También aparece el almez, dos ejemplares centenarios flanquean como dos torres la desembocadura del arroyo de Benferre tributario del Ardila por su margen derecha. Estos almeces u hojaranzos como también los llaman por aquí, debieron de ser plantados hace al menos doscientos años, quizás más. Ahora están ya desprovistos de hojas, mostrando su esqueleto de ramas de corteza lisa y centenarios troncos heridos por el paso del tiempo y la mano del hombre. Las aves gustan de sus semillas, las almecinas, y son estas las que se están encargando de repoblar de almeces este tramo del río.  La madera de almez, la utilizaban para fabricar herramientas de labor y aperos para los bueyes, al menos eso me cuenta Román, un paisano que va con su burra y otro amigo y que vive en las huertas del río desde siempre.
Le pregunto por los molinos harineros de la orilla derecha del río y me dice que en uno de ellos se crio parte de su familia, las piedras de moler las trajeron de Madrid hasta Encinasola y desde allí al río en carreta tirada por bueyes, él era un crio de ocho o nueve años, pero lo recuerda muy bien, como el primer día, porque curiosamente una vaca que acompañaba a la carreta, parió un becerro en el camino y lo traían encima del carro con las piedras de moler, y claro, aquello no se le olvidó nunca.
Otro interlocutor me dice que ellos están allí, en esas tierras, desde tiempos inmemoriales, ya sus tatarabuelos andaban por allí cuando la guerra de la independencia en el siglo XIX, cuando quisieron poner en el trono de España a José Bonaparte, hermano de Napoleón.
Hablo con ellos de todo un poco, y así va uno aprendiendo de este río desconocido pero tan interesante, que encierra historias aun por contar.





                     
                       Almez (Celtis australis)                    


 
   Interior de un molino, piedras de moler.



   
   Molino en la margen  derecha del río Ardila.

sábado, 18 de julio de 2015

SE DETECTA EL PICUDO ROJO EN FREGENAL DE LA SIERRA. EXTREMADURA

Picudo rojo detectado en Fregenal de la Sierra. Badajoz. J.C Delgado


En la mañana del diez de julio se detectaba un adulto de picudo rojo ( Rhynchophorus ferrugineus ), en la Calle San Basilio con la confluencia de la Barriada de Santa Ana, en Fregenal de la Sierra. Este coleóptero se ha convertido en una plaga para las palmeras en algunas zonas del país. Se detectó por primera vez en Almuñécar, Granada, en el año 1994. En Extremadura llegó en 2014 a Madrigal de la Vera, Cáceres. Posteriormente se ha detectado en Monesterio y Badajoz capital. Y ahora este mes de julio de 2015 ya está en Fregenal de la Sierra, aunque en la primavera de 2014 parece existir un caso de un escarabajo detectado en una casa particular en la zona de La Fontanilla.
Este escarabajo es de procedencia tropical concretamente del Sudeste asiático y Oceanía, se cree que pudo llegar a la península ibérica en algún cargamento de palmeras sin ningún certificado sanitario.
Este escarabajo se instala en las palmeras donde las hembra llegan a poner entre 300 y 400 huevos, una vez eclosionadas las larvas, se alimentarán del interior de la palmera hasta debilitarla y acabar con ella, una vez hecho esto se desplazarán a otras palmeras para continuar su ciclo biológico destructor. Estos escarabajos detectan las palmeras porque estas plantas emiten unas sustancias olorosas llamadas kairomonas.
El tratamiento de una palmera afectada suele ser complicado, los síntomas suelen ser hojas decaídas, debilitamiento, exudaciones, y normalmente cuando aparecen estos indicios  ya es demasiado tarde, por eso una vez encontrado el escarabajo, como en este caso que tratamos aquí, sería conveniente un tratamiento preventivo de nuestras palmeras. También es recomendable observar las palmeras cada 20 ó 30 días, para detectar posibles síntomas o la aparición del escarabajo en la palmera o alrededores.

Ahora debemos estar alerta ante esta amenaza de las palmeras en Fregenal de la Sierra; son muy valiosas las palmeras de la plaza de la Constitución y las del Jardín de La Palma. Siempre que se detecte a este escarabajo, muy fácil de distinguir por su color rojizo, es conveniente comunicarlo en el Ayuntamiento de nuestra localidad.