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martes, 21 de enero de 2014

OLIVO DE LA TAPADA. La Morera. Extremadura

 Tamaño del olivo de La Tapada y otro normal.


  Según todos los indicios, el cultivo del olivo tuvo su origen en Siria e Irán, más tarde se extendería por el mediterráneo y por todo el occidente. También se extendió algo más tarde hacia América, China, Australia y Sudáfrica.
  En diferentes partes del mundo existen olivos centenarios e incluso milenarios. Por mencionar algunos, ahí está el olivo milenario de Chaoven en Marruecos o alguno en la Sierra del Maestrazgo en Castellón, del que se dice que ya cumplió los mil doscientos años.
  Pero no hace falta que nos marchemos tan lejos; aquí en Extremadura, y concretamente en la población pacense de la Morera, existe un olivo al que se le puede estimar una edad de al menos quinientos años. Se encuentra en el paraje conocido como Los Carrascales, sobre suelos profundos, arcillosos y ligeramente básicos. Con la sierra de tierras calizas de María- Andrés, vigilando imponente sobre estos olivares centenarios.
  El Olivo de la Tapada, que así se llama, presenta una altura de siete metros, el tronco dividido en dos, debido quizás a un viejo desgarro, posee una peana ancha con marcadas “venas” y contrafuertes, como corresponde a olivos viejos y añejos. Esta peana mide ocho metros de diámetro en su base y el tronco está hueco, con algo de podredumbre
  En cuanto a la estructura del árbol, vemos una rama hacia el Norte en la que se aprecia madera de corteza incluida, esta rama  sería necesario aligerarla de peso, porque podría producirse alguna rotura. También con orientación Norte, se ve una gran rama primaria, que fue cortada hace años con hacha y la herida no cerró correctamente. Las hojas son de un verde algo más intenso que las de los olivos circundantes y algunas presentan algo de repilo, pero muy escaso. Hay ramillas con tuberculosis, pero de poca importancia. El fruto es gordo y abundante.
  En el interior de este centenario olivo, se ven numerosos brotes de varios años, ramos en definitiva; personalmente creo que se debería de realizar una ligera poda para eliminar algunos de esos ramos y limpiar el interior del árbol de ramillería seca. El exceso de protección puede perjudicar la estructura de este árbol, en un futuro. Estoy de acuerdo en que tenemos que proteger, pero tampoco en exceso; si este árbol ha llegado hasta nuestros días, sin duda alguna, es por el buen hacer de la gente de esta tierra, que ha sabido trabajar la tierra con inteligencia.
  Charlando con un vecino que pasea por la zona con una docena de cabras, me dice que cuando antaño realizaban el apaño de aceitunas, siendo el muy joven, había discusiones por ver quien apañaba el fruto de este olivo, porque las cosechas eran muy abundantes. Me dice que se le podían apañar perfectamente ocho o diez sacos de sesenta o setenta kilos de aceitunas cada temporada, si multiplicamos cogiendo los valores menores, tenemos cuatrocientos ochenta kilos de olivas, que no está nada mal.
  En cualquier caso está claro que nos encontramos ante otra maravilla de la naturaleza extremeña, una maravilla que se la debemos a esos hombre y mujeres que durante años, con su esfuerzo y sacrificio nos legaron un tesoro que ahora tenemos el deber moral de proteger, para generaciones futuras, pero siempre  dentro de una protección racional y sin ser demasiado paternalistas.

Este olivo está declarado como árbol singular, por la Junta de Extremadura.



 Peana del olivo.
 Tamaño del tronco.
Altura del olivo.

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