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viernes, 16 de mayo de 2014

NOS QUEDAMOS SIN ABEJAS



Foto. Abeja llegando a una flor de cantueso. Juan Carlos Delgado.


Hace unos 30 millones de años aparecieron las primeras abejas recolectoras de néctar y a partir de ahí la evolución fue dando paso a las actuales abejas melíferas. Posteriormente, hace unos 3 o 4 millones de años, aparecen los primeros homínidos, es decir, nuestros antepasados, y es posible que ya estos hombres del pasado aprovecharan la miel de aquellas abejas para alimentarse. Pero  sabemos con seguridad que nuestros ancestros comienzan a recolectar la miel hace unos 10.000 años. Esto se sabe por las pinturas rupestres en las que se escenifica la recolección de este manjar y que datan de esas fechas. Desde entonces y hasta nuestros días, las abejas han sido aliadas del hombre y nuestro medio ambiente hasta el punto de que ahora mismo si desaparecieran las abejas, desaparecería buena parte de la vida de este planeta. Y eso precisamente es lo que nosotros los humanos, con nuestra arrogancia y estupidez, estamos consiguiendo. Sí. Las abejas están en peligro y con ellas buena parte de árboles y plantas. La coevolución de plantas y abejas ha sido vital para que estos insectos,  plantas silvestres y plantas agrícolas, puedan seguir existiendo. Las plantas necesitan ser polinizadas por los insectos, y entre ellos, las abejas son de vital importancia.
Pero en los últimos años, la destrucción de muchos de nuestros ecosistemas y la contaminación, especialmente en suelos agrícolas por el uso de plaguicidas, está poniendo en peligro esa maravillosa evolución de miles de años entre plantas e insectos. Una vez más el homo sapiens, hace gala de su torpeza ante la naturaleza y está esquilmando a uno de sus mejores aliados: las abejas.
Según los datos que manejan desde Greempeace, el 70 % de los principales cultivos para consumo humano de la agricultura en España, dependen de las abejas y otros polinizadores. Si traducimos esto a la economía, la aportación de las abejas y el resto de insectos polinizadores a la agricultura española supone un beneficio de más de 2.400 millones de euros.
Como ya mencionaba anteriormente, los plaguicidas suponen un peligro para las abejas. Por el momento se ha conseguido prohibir  cuatro de un total de siete considerados prioritarios, como son el imidacloprid, tiametoxan, clotianidina, fipronil, clorpirifos, cipermetrin y deltametrin. Aunque es una prohibición temporal que no garantiza nada para el futuro.
Por último recordar que una colonia de 25.000 abejas poliniza hasta 250 millones de flores en un solo día. Si las abejas desaparecen, ¿qué será de la agricultura, y por tanto, de una buena parte de la alimentación en este planeta?. Posiblemente aún hoy hay quien piense que buena parte de nuestras frutas y otros alimentos vegetales, crecen de manera espontánea en el supermercado o el comercio de la esquina pero, para llegar a esas estanterías, primero han tenido que pasar por la tierra y por las abejas.



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