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domingo, 2 de junio de 2013

EL NACIMIENTO DE UNA LIBÉLULA.




En esta época del año, en las masas de agua: arroyos, ríos, charcas, estanques, fuentes y pilares, bulle la vida. Las aves van y vienen, como los peces en el río, a beber. Los renacuajos se mueven cerca de la superficie del agua, unos como verdaderos renacuajos, otros a punto de convertirse ya en ranas con su cola aún presente, y las verdaderas ranas emitiendo sus reclamos amorosos.
Hoy mientras espero en mi aguardo en la orilla de una charca, acude una cigüeña blanca, esta picotea en la orilla fuera del agua, atrapa alguna presa que no puedo distinguir, al poco levanta vuelo y se va. Algunos jóvenes de tarabilla común se posan cerca de mi cámara, tanto que apenas si puedo enfocarlos, dos milanos negros planean a baja altura y un grupo de buitres comienza a ascender aprovechando las térmicas mañaneras, también aparecen gorriones adultos y jóvenes. Y es precisamente el comportamiento que llevan realizando toda la mañana estos gorriones comunes, el que llama mi atención. Entran continuamente entre los juncos de la orilla, yo  diría que se tiran sin ton ni son, pero llega un momento en que descubro el motivo, se están alimentando con las ninfas de libélulas que están abandonando el agua para convertirse en insectos alados. Las larvas, que así se llaman mientras permanecen en el fondo del agua, se convierten en ninfas y comienzan a trepar por los juncos u otras plantas, para dar vida a las nuevas libélulas. El tiempo que permanecen dentro del agua, que según la especie puede ser de hasta dos años. Se trata de unos  insectos muy voraces, decía un naturalista que si tuvieran el tamaño de un setter, se contarían entre los animales más peligrosos y feroces de la tierra. Se alimentan de otros insectos acuáticos, renacuajos y algunos peces muy pequeños.
Hoy después de abandonar mi aguardo, he dedicado unas  tres horas a observar y fotografiar con expectación, como se convierte este insecto acuático en una bella libélula voladora. Las fotos adjuntas dan fe de ello, algo impresionante. Cómo de un ser tan poco agraciado, surge algo tan bello y tan perfecto como una libélula.





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