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sábado, 29 de junio de 2013

RANITA MERIDIONAL (Hyla meridionalis). Fregenal de la Sierra. Extremadura.





Sin duda alguna entre las ranas más “simpáticas” en cuanto a su aspecto se refiere, se encuentran las ranas llamadas de San Antonio o de San Antón.  Dos especies están presentes en nuestra herpetofauna, muy parecidas, pero diferentes: La Ranita de San Antonio, de nombre científico Hyla arborea y la Ranita meridional, Hyla meridonalis. Esta última es la que aparece en las fotos de este blog. Se trata de ranas pequeñas, que no superan los cinco centímetros. Su piel es lisa, las patas largas y en las puntas de los dedos poseen ventosas adhesivas discoidales que le facilitan sus costumbres trepadoras. He podido observar en alguna ocasión ejemplares que se encontraban a diez metros de altura, entre las anfractuosidades de las palmeras.
 Los ejemplares  que he observado en los últimos treinta años, son de color verde claro, pero se pueden dar casos de individuos amarillentos o parduzcos con manchitas oscuras.
Siempre se observan fuera del agua, trepando por las plantas en las orillas de las zonas húmedas en las que vive.



     La rana meridional al igual que la rana de San Antón, son especies trepadoras.

domingo, 16 de junio de 2013

MIMETISMO DEL CHORLITEJO CHICO (Charadrius dubius).Fregenal de la Sierra. Badajoz.Extremadura.



Adulto de chorlitejo chico, cerca de los pollos.

Como ya  he comentado en alguna ocasión, la naturaleza no deja de sorprender a todo aquel que sale al campo con todos los sentidos en máxima alerta. En esta ocasión me movía sobre el terreno  donde estuvo instalada una antigua gravera, y casualmente me llamó la atención el comportamiento un tanto extraño de un chorlitejo chico (Caradrius dubius) ; parecía herido y emitía reclamos de alarma de manera muy constante mientras se alejaba, ya había observado yo este comportamiento antes en otras aves, sobre todo cogujadas o patos. Se comportan así para alejar al enemigo, es una estrategia de distracción, mientras te fijas en el ave que parece herida ésta te va alejando del nido. Inmediatamente comprendí que su nido estaba cerca, así que comencé a moverme con cautela, pues camuflan perfectamente sus huevos en el suelo y tenía miedo de poder aplastarlos, de pronto ante mi sorpresa observo tres polluelos recién nacidos y un huevo en mal estado. Los pollitos permanecían inmóviles muy pegados al suelo, parecían cualquier cosa menos unas aves recién nacidas. No me gusta fotografiar nidos, pero como en este caso encontrarlo fue casual, de manera rápida hice varias fotos y me aleje a toda prisa para no interferir de manera negativa en su vida. Desde lejos observé como el adulto se acercaba al nido y se posaba lentamente sobre los polluelos, entonces me marché tranquilo sabiendo que estaban a salvo de nuevo. En cualquier caso los pollos del chorlitejo son nidífugos, esto quiere decir que abandonan el nido al poco de nacer.
El mimetismo con el que algunas aves hacen “desaparecer” sus huevos o sus polluelos, es algo asombroso. En las fotos que acompañan esta crónica, se puede observar como se confunden los polluelos con el entorno, así como el huevo, que más bien podría parecer un guijarro más de la antigua gravera. Maravillas de la naturaleza.

 Los polluelos  muestran en el pico el diamante con el que se ayudan para romper el huevo desde el interior.
El mimetismo con el entorno es asombroso.

lunes, 10 de junio de 2013

EL TOMILLO Y EL VINAGRE DE LOS CUATRO LADRONES





Hoy os quiero hablar sobre una planta que se encuentra ahora florecida, el tomillo. Buscando información en mi biblioteca particular, ojeo una enciclopedia compuesta de tres pequeños libros que lleva por título Nuestras amigas las plantas, en una edición del año 1977. En el libro tercero busco tomillo y comienza diciendo que esta planta vive graciosa  e impertinente en toda la región mediterránea. En estos momentos el tomillo se encuentra como digo, florecido, así que decidí este fin de semana aprovechar para hacer algunas fotos y ofreceros estos datos.
Una de las características de los tomillos es su capacidad para hibridarse, así que para los pocos iniciados en estos temas, como yo, es complicado saber exactamente ante qué especie de tomillo nos encontramos, pero en líneas generales sabemos que los tomillos son especies interesantes desde un punto de vista medicinal y culinario. Las propiedades de esta especie son antioxidantes, antimicrobiana e insecticida. El antibiótico del pobre, se le llegó a llamar en alguna ocasión. Por sus propiedades antisépticas ya en la antigüedad entró a formar parte del famoso “vinagre de los cuatro ladrones”.

Según cuenta la leyenda, entre los años 1628 y 1631, una gran epidemia de peste  asoló Francia. Se dice en los mentideros, que fue en la ciudad de Toulouse donde al parecer se dio a conocer por primera vez el famoso vinagre de los cuatro ladrones. Cuatro individuos fueron arrestados mientras aligeraban los bolsillos de los apestados, vamos que los dejaban no solo medio muertos a causa de  la epidemia de peste, además le dejaban tieso el bolsillo. Al ser interrogados, cualquiera sabe con qué métodos, y bajo la promesa de ser puestos en libertad, cantaron hasta por los Manolos, y revelaron el secreto que les permitía moverse entre los apestados sin contagiarse. Ni que decir tiene que posteriormente fueron ahorcados. Unos cien años después sucedió la misma historia en Marsella, pero con la diferencia de que estos ladrones sí fueron puestos en libertad después de cantar las bondades del famoso vinagre.
Las recetas que se dan para la elaboración de este vinagre de ladrones son variadas; yo me quedó con la siguiente:
Lavanda, romero, tomillo, salvia y por supuesto el vinagre, donde dejaremos en maceración esas plantas durante al menos diez días, hay quien dice que hasta dos meses.
Cierta esta leyenda o no, si recolectáis tomillo hacedlo siempre con moderación, coger solo lo que vayáis a utilizar. La naturaleza tenemos que cuidarla entre todos. Utiliza lo que la naturaleza te ofrece, pero con responsabilidad.





domingo, 2 de junio de 2013

EL NACIMIENTO DE UNA LIBÉLULA.




En esta época del año, en las masas de agua: arroyos, ríos, charcas, estanques, fuentes y pilares, bulle la vida. Las aves van y vienen, como los peces en el río, a beber. Los renacuajos se mueven cerca de la superficie del agua, unos como verdaderos renacuajos, otros a punto de convertirse ya en ranas con su cola aún presente, y las verdaderas ranas emitiendo sus reclamos amorosos.
Hoy mientras espero en mi aguardo en la orilla de una charca, acude una cigüeña blanca, esta picotea en la orilla fuera del agua, atrapa alguna presa que no puedo distinguir, al poco levanta vuelo y se va. Algunos jóvenes de tarabilla común se posan cerca de mi cámara, tanto que apenas si puedo enfocarlos, dos milanos negros planean a baja altura y un grupo de buitres comienza a ascender aprovechando las térmicas mañaneras, también aparecen gorriones adultos y jóvenes. Y es precisamente el comportamiento que llevan realizando toda la mañana estos gorriones comunes, el que llama mi atención. Entran continuamente entre los juncos de la orilla, yo  diría que se tiran sin ton ni son, pero llega un momento en que descubro el motivo, se están alimentando con las ninfas de libélulas que están abandonando el agua para convertirse en insectos alados. Las larvas, que así se llaman mientras permanecen en el fondo del agua, se convierten en ninfas y comienzan a trepar por los juncos u otras plantas, para dar vida a las nuevas libélulas. El tiempo que permanecen dentro del agua, que según la especie puede ser de hasta dos años. Se trata de unos  insectos muy voraces, decía un naturalista que si tuvieran el tamaño de un setter, se contarían entre los animales más peligrosos y feroces de la tierra. Se alimentan de otros insectos acuáticos, renacuajos y algunos peces muy pequeños.
Hoy después de abandonar mi aguardo, he dedicado unas  tres horas a observar y fotografiar con expectación, como se convierte este insecto acuático en una bella libélula voladora. Las fotos adjuntas dan fe de ello, algo impresionante. Cómo de un ser tan poco agraciado, surge algo tan bello y tan perfecto como una libélula.





Ninfa aferrada al junco para comenzar el proceso de metamorfosis.
Saliendo de su viejo cuerpo.
Detalle de la cabeza y el torax.
Momento justo cuando sale de su ninfa y se da la vuelta para estar en vertical.
En posición vertical.

 Cabez y torax formado.

La sangre bombea a las alas que ya están a punto.
 Alas totalmente formadas.
El proceso se ha completado.
Libélula a punto de dar su primer vuelo.